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Un portón es aquel instrumento de mayores proporciones de seguridad que existe en un hogar dada sus dimensiones, y en especial porque este en muchos casos se constituye como una fortaleza para impedir los accesos no deseados.
Existen dos tipos de portones: aquellos que pueden ser abiertos por medios de automatismos como los empleados por los portones eléctricos; y los portones que se abren de forma manual, es decir, los manuales, de estos últimos nos enfocaremos hoy.
Portones Manuales
Los portones manuales requieren de ciertos cuidados, en su cuerpo debes realizarle mantenimientos regulares tales como, limpieza total de los mismo, o bien aplicarle la pintura completa a estos a través de brochas que te ayuden.
Sin embargo, un aspecto de estos que requiere suficiente atención son los rieles, ya que estos son sus guías.
Para poder revisarlos, necesitas abrir el portón y correrlo hasta el final, es allí donde puedes limpiar mejor los rieles.
Es por eso, que con la ayuda de un líquido vas a proceder a limpiarlos, primero lo recomendable es aplicarles la manguera con toda la presión de agua para que esta elimine todos los residuos.
Después de ello, vas a proceder con una espátula a quitar todo residuo que se encuentre adherido a los mismos, hecho esto, procede con la ayuda de una brocha a aplicar anticorrosivo, y deja secar por espacio de una hora.
Una vez seco, aplícale lubricante en pequeñas cantidades, para que con esto permitas que el portón corra de forma rápida por los rieles.
Hay un elemento importante de los portones que debes conocer, y son las arandelas, estas se encuentran en los rieles y sostienen el portón de los rieles, estas hay que ajustarlas de vez en cuando para que el portón no se caiga.

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